¿QUE ES EL PROYECTO TAROT COLECTIVO?


El Proyecto Tarot Colectivo somos un grupo de amigos, tarotistas y editores independientes que, en nuestros tiempos libres, gustamos de divagar y producir cosas vinculadas a nuestros intereses: literatura, arte y esoterismo, entre otras cosas.

De allí, todo esto.

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Para entender mejor (texto extenso)

martes, 20 de mayo de 2008

Para entender mejor el Proyecto de Tarot Colectivo

Para entender un poco más las características del proyecto, conviene adentrarnos un poco en las características del tarot.


Hay miles, literalmente miles, de mazos de tarot.

Tres de ellos son de difusión masiva y de uso tradicional: el Tarot de Marsella, absolutamente tradicional y de autor indefinido, el Toth, creado por Aleister Crowley como guionista y Lady Frida Harris como artista plástica, y el Rider, creado por Richard Waite y Pamela Colman Smith, sobre el que nos extenderemos más adelante.

Hay variaciones, a veces sutiles a veces grandes, en la estructura de unos y otros mazos. Estas diferencias en la estructura hacen directamente al contenido de cada carta, dado que cada una está inserta en el sistema del mazo entero.

Cada mazo intenta representar el total de las posibles experiencias humanas y abarcarlas en su baraja de 78 cartas (todos los mazos tradicionales tienen 78 cartas), para poder, a través de la lectura (popularmente llamada "tirada de cartas"), saber cuáles son las circunstancias que tocan al consultante en ese momento.

Esto define que cada carta, para evitar confusiones y ser verdaderamente útil, deba tener un cuerpo de conceptos único e irrepetible, por más que comparta características con otras cartas.

Los tres mazos tradicionales están divididos en 56 Arcanos Menores (divididos a su vez en cuatro palos) y 22 Arcanos Mayores (no subdivididos, en principio), sobre las diferencias entre unos y otros nos explayaremos más adelante. Baste decir por ahora que los Arcanos Mayores son mucho más singulares, abarcativos y trascendentes que los Arcanos Menores, por lo cual comparten menos características entre sí, y lo hacen de una manera más compleja.


Los Arcanos Menores, en cambio, comparten los 56 entre si dos características básicas: palos y números.

Por ejemplo, las 14 cartas del palo de los Bastos, por decir uno, comparten todas entre sí la pertenencia a ese palo, lo que garantiza una serie de rasgos en común, que no compartirán con el resto del mazo.

Las características de cada palo atraviesan una serie de adaptaciones en el recorrido numérico del uno al diez, y luego a las figuras de la sota, el caballo, reina y rey. No significa lo mismo el dos de bastos que el tres de bastos.

Pero a su vez, cada número de ese palo, tiene otros tres números compañeros en los demás palos: hay un tres de bastos, pero también hay un tres de espadas, un tres de copas y un tres de oros.

Y estas cartas comparten entre sí las características comunes del número tres, que se adaptan al cruce con las características del palo.

Es desde este cruce entre palo y número, que cada mazo intenta dar cuenta de todas las posibles situaciones en que pueda encontrarse un ser humano en su vida.

Obviamente esto, si es posible, lo es sólo a través del uso de la metáfora abarcativa, que elige un tipo de situaciones y trata de purificarlo de confusiones con otros tipos de situaciones, intentando llegar al arquetipo base de esa situación.

Por ejemplo: el Nueve de Oros (Arcano Menor) representa la autonomía económica plena a través del poder económico, en contraposición a el Loco (Arcano Mayor), que representa también la autonomía plena pero no a través del poder económico, sino de la despreocupación y el desapego.

Estos ejemplos no agotan los significados de cada carta, sino que simplemente ponen de relieve el límite argumental que distingue la situación que representa una de la situación que representa otra.

Ambas comparten la idea de autonomía plena: dicha autonomía puede ser un concepto en sí misma, pero tiene tantas maneras de manifestarse, que no alcanza a ser un arquetipo.

Para ser absolutamente medular, y con ello lograr ser abarcativa de un montón de situaciones posibles, debe incorporar algunos ejes más, por ejemplo la diferencia entre la autonomía económica y la autonomía espiritual.

Una vez lograda esta distinción, el resultado es tan preciso como general, porque una persona puede considerarse económicamente autónoma a partir de que tenga qué comer todos los días, o puede pensar que lo es recién a partir de que pueda mantener tres autos y una esposa, y no salir de la casa de sus padres mientras no lo logre: no es la abundancia el tema que la carta revela, sino la autonomía, y esto puede ser considerado de muchas maneras.

Cada mazo intenta lograr esta cualidad medular y conceptualmente inconfundible pero flexible en cada una de sus cartas, de manera al mismo tiempo abarcativa y económica, por lo cual se intenta concentrar significados coherentes (depurar el arquetipo) de cada carta, al mismo tiempo que evitar redundancias entre una y otra.

Puede haber dos cartas o más referidas al concepto de la autonomía, por ejemplo, pero buscarán indicar tipos diferentes de autonomía: autonomía emocional versus dependencia de los padres o la pareja, autonomía en los proyectos versus falta de inicativa, autonomía de criterio versus incapacidad de evaluación...


A fin de ayudar a la interpretación del lector de cartas, es que los mazos de tarot incluyen, además de la información contenida en el cruce de ejes palos / números, una representación pictórica de esta información, que busca, según la idea de que "una imagen vale mil palabras", manifestar todas las posibles metáforas conceptuales en una sola, visual.

Las imágenes que contiene cada uno de los mazos, entonces, busca expresar, de manera inequívoca pero flexible, un momento posible de la vida humana: la angustia amorosa, la obsesión mental, el despertar de la pubertad, el hambre, la abundancia, la venganza, el trauma, la armonía hogareña, etc.

Los mazos tradicionales (excepto el de Marsella, cuyos orígenes desconozco a ciencia cierta) tienen la ventaja difícilmente equiparable de haber sido confeccionados por un argumentista estudioso y un/a artista plástica también interiorizada en el tema, a través de un lapso prolongado de reflexión, proceso que ayuda a minimizar errores conceptuales, redundancias, etc, y potencia al mismo tiempo la utilidad de cada carta y del mazo total.

Esta no es la intención de nuestro proyecto: la idea final es la confección de un objeto artístico, no de un objeto místico. No pretendemos que el mazo, aunque se imprima como tal, sirva para "tirar" las cartas, pero sí que evidencie diferentes ángulos de reflexión estética sobre cada concepto.

Para facilitar la tarea de los artistas plásticos, el proyecto de tarot colectivo utiliza como mazo de referencia el Rider, creado por Richard Waite como argumentista y Pamela Colman Smith como artista plástica, principalmente por que la familiaridad que tiene el asesor con ese mazo permite dar indicaciones más precisas.

2 comentarios:

Fawdawi dijo...

Es "Coleman", no "Colman", salu2.

patricia dijo...

hola, me encantaria aprender tarot marselles, no se de donde son, yo
soy de liniers, ciudad de buenos aires,
muy bueno el concepto de "tarot colectivo"